sábado, 23 de mayo de 2009

MI PRIMERA POESIA SOBRE EL TRANSPORTE

El placer de viajar,
de moverte.
Sentir la libertad,
ahora, en el presente.

Unas leyes están escritas
quizás por inexpertos.
Las autoridades son estrictas
haciendo cumplir el reglamento.

Esa larguísima masa de alquitrán,
negra, gris, ahí prensada.
A veces te hace olvidar
tu mujer y su dulce cara.

No es un olvido, no lo es,
es solo una sensación.
Sabe lo mucho que la quieres
con tu gran corazón.

Algunos días se hacen largos,
y las noches eternas.
Al volante con tus manos
tu imaginación vuela.

Con ese precioso instrumento
que es el limitador,
a los coches les aumento
su mal humor.

Muchos turismos ni en las obras,
respetan la velocidad.
El amor por sus valiosas vidas
¡menuda contrariedad!

Menos coches que camiones
ven el peligro.
Sus inexpertas decisiones
¡son mi delirio!

Que injusticia, que gilipollez,
mis doce puntos son,
a su lado, sí, de los coches
una gran discriminación.

Mientras el estado lo permita,
y la guardia civil lo acepte,
la profesión de transportista
se va ya al garete.

Normas y más normas,
restricciones y limitaciones…
Senadores y congresistas…
¡Tienen grandes cojones!

Torreblanca, 19 de mayo del 2009.